Separación Iglesia-Estado

por Montserrat Suárez y Paulina Cerda

México, hace más de tres mil setecientos años con la llegada de los Olmecas a lo que ahora es Tabasco y Veracruz, fue una nación religiosa y politeista. Pero a partir de la conquista, se convirtió en un pueblo sumamente devoto a la religión católica. Desde el ícono de un pueblo independizandose hasta la justificación al genocidio de un pueblo, la religión ha tenido papeles protagónicos en la historia de México.

Aunque en la época prehispánica se practicaban diferentes religiones, y cada entidad tenía sus deidades, con la llegada de los españoles a México, esto cambió. Los colonizadores forzaron a estos pueblos a adoptar la religión católica y a deshacerse de cualquier creencia ajena a ella. Esto determinó el futuro del país, volviéndolo completamente dependiente de la iglesia durante los siguientes siglos por venir.

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La Iglesia tenía poder absoluto sobre el pueblo, el gobierno, el país en general. Tanto era su influencia que en el siglo XV se le castigaba y a todo aquel que “no siguiera el camino del bien”, cuestionara, criticara la institución, o practicara brujería. El clero duró siglos influyendo en las decisiones políticas y rechazando cualquier ideología de izquierda. Siempre buscaba distinguir las clases sociales, dar roles a los géneros, establecer un “modelo ideal de la familia”, obligar a los creyentes a pagar para subsistir, y que todo permaneciera como estaba, ignorando las necesidades cambiantes de los mexicanos.

No fue hasta el siglo XIX, durante el gobierno de Benito Juárez, que se emitieron las Leyes de Reforma, en las que se promulga la separación del Estado y la Iglesia. Gracias a estas leyes progresistas, México se convirtió en un estado laico, donde la religión católica ya no era una obligación, el registro civil se convirtió en asunto del gobierno, el matrimonio en un contrato civil, y la educación en un derecho. 

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Ya han pasado dos siglos desde que esto se hizo oficial, sin embargo, hoy en día nuestro gobierno sigue tomando decisiones basadas en lo que la Iglesia dicta como bueno o malo, en lo que la Biblia alguna vez estableció como pecado o no. Un claro ejemplo de esto es la despenalización del aborto, durante decadas, incluso siglos las fuerzas demandando los derechos humanos de la mujeres tienen como principal contrincante a la ideología de la Iglesia católica. 

Entre los casos más notorios de cómo influye hoy en día la Iglesia en contra de derechos humanos está por ejemplo la legalización del matrimonio igualitario para parejas del mismo sexo. Muchos siguen creyendo que “porque es pecado” no deberían de tener la posibilidad de casarse ni tener los beneficios que trae el matrimonio en el ámbito legal. En realidad, lo que muchos no saben es que en el escrito original de la Biblia jamás se menciona la palabra homosexual, mucho menos que sea pecado; a lo que sí hace referencia es a la pedofilia, diciendo “un hombre no debe acostarse con un niño”. También se les impide adoptar niños, porque “atenta contra el modelo original de la familia”. 

Es increíble cómo nuestro gobierno deja de lado nuestras necesidades, las necesidades de un pueblo entero con tal de satisfacer una institución. Dejando de lado todo el mal que ha hecho a través de la historia (genocidios, fraudes, abuso de poder, entre muchos otros), la Iglesia no debería de continuar siendo una dictadura en el pueblo mexicano. 

Referencias: