Machismo y Micromachismos

Escrito por Montserrat Suárez

Editado por María Fernanda

Primero que nada, ¿qué es el machismo? El machismo es definido por Oxford como “un fuerte o agresivo orgullo masculino”. Este promueve la idea de que el hombre es superior a la mujer, dejando por un lado las capacidades de las mujeres, sus logros, y su importancia en el mundo.

A lo largo de la historia, se ha dicho que las mujeres son cuidadoras por naturaleza, y que deberían quedarse en la cocina y cuidar a su familia.  Existe algo llamado el suelo pegajoso, una barrera cultural ligada a prácticas concretas que adhiere a las mujeres a las tareas de cuidado tradicionales (trabajo en el hogar, labor conyugal, crianza de los hijos, etc.). Por siglos, las mujeres han sido privadas de su derecho a la educación, al sufragio, a elegir su profesión, etc. Y han sido criadas y educadas para cumplir con el objetivo de casarse y satisfacer a su pareja. Se le priva a la mujer de tener varias opciones laborales, como un puesto de trabajo por la creencia de que una mujer “no es lo suficientemente capaz” o que “es el trabajo de un hombre”. Aunque el feminismo moderno ha mejorado bastante la situación , intentando erradicar el machismo, este está tan normalizado, que ciertas frases y actitudes dañinas pasan desapercibidas.

Los micromachismos son pequeños, pero bastante tóxicos, gestos que llevan a la gente a aceptar los roles de género, hiper sexualización, violencia contra las mujeres, etc. Esto genera discriminación de género, dejando en claro lo anticuado que es el sistema actual. Estas ideas se conservan ahora porque la cultura mexicana está profundamente arraigada a ellas. Varias generaciones pasadas han sido educadas con estas ideas, por lo que no ven estas actitudes como insultantes.

Prof.lumacorno / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

Algunos ejemplos que se pueden ver en el día a día son:

1.  “¿Y tú ya tienes novio?”.

 Verán, la sociedad declara que para que una mujer sea exitosa, tiene que casarse con un hombre. Pero para que alguien quiera casarse con ella, tiene que ser bella, sumisa, obediente, estar dispuesta a satisfacer todas sus necesidades, ser “princesas”. Pero en realidad, las mujeres y niñas deberían de poder hacer, hablar, pensar y vestirse como quieran. Es ridículo pensar que una persona tiene que depender de otra para llevar una vida feliz. No se les debería de enseñar a las niñas desde pequeñas que se tiene que necesitan aprobación masculina.

2. “Es raro encontrar un hombre tan enamorado para que haga el quehacer.”

Limpiar, trapear, barrer, lavar los trastes y la ropa no deberían de verse como acciones que necesitan ser aplaudidas cuando son hechas por los hombres, cuando son “una obligación para las mujeres”. Hacer tareas del hogar y cuidar a los niños no es “romper estereotipos”, es simplemente ser una persona útil y decente. 

3. “No existe tal cosa como una amistad entre un hombre y una mujer”.

Claro que existe. Romantizar y sexualizar relaciones entre géneros es más problemático de lo que nos damos cuenta. Al igual que la “friend zone”. ¿Por qué se le culpa a una persona que respeta una amistad, cuando la otra fingió solo para obtener actividad sexual a cambio?

4. “Corres como una niña.”

Los deportes no son solo para los niños. Nosotros como sociedad debemos trabajar en la tolerancia hacia las preferencias de los otros. 

Para que la sociedad siga progresando y mejorando, debemos parar inmediatamente de decir este tipo de cosas y de actuar de tal manera. Comportamientos de este tipo contribuyen a la inequidad entre géneros en ámbitos económicos, políticos, sociales y laborales.La próxima vez que escuches alguna de estas frases, no te quedes calladx, no lo dejes pasar. Recuerda que no estar de ningún lado es apoyar al opresor.